¿Qué es un ritual?
Un ritual es un conjunto de acciones que se realizan principalmente por el valor simbólico que representan, generalmente son prescritos por religiones, tradiciones o costumbres de un grupo o sociedad, ideologías políticas, actos deportivos, memoria colectiva de un grupo y recuerdos históricos entre otros. El término rito proviene del latín ritus; rito es un acto religioso o ceremonial, repetido sin variaciones y con unas normas estrictas. Los ritos se pueden considerar como celebraciones de mitos, por ende no se pueden comprender de forma separada porque tienen un carácter simbólico que expresa el contenido de los mitos. La celebración de los ritos (ritual) puede consistir en fiestas y ceremonias de carácter más o menos solemnes, según las pautas que establezcan la tradición o autoridad religiosa.
Los rituales son prácticas que han estado presentes durante toda la existencia del ser humano, actualmente están vigentes en las prácticas religiosas, espirituales, políticas y deportivas entre otras; contienen un conjunto de acciones relacionadas a creencias, lo cual hace inferir que son acciones especiales, diferentes a las ordinarias, aún cuando se realicen diariamente; responden a una necesidad de realizar alguna creencia (pedirle a una deidad mejores cosechas, caza abundante, abundancia, prosperidad, etc.) o a una costumbre como los cotidianos (abrir ventanas al levantarse y recibir la luz del sol para aumentar energías).
Muchas personas asocian los rituales con brujería, magia (blanca o negra) o procesiones; sin embargo, estos son prácticas más amplias con connotaciones energéticas y desarrollo del ser interior.
Para quienes comprenden y aceptan la existencia de un mundo más allá de lo físico y energías universales, se entiende que un ritual es la ejecución de un conocimiento que se realiza a través de la energía psíquica-espiritual de quien lo realiza, usando para ello fórmulas milenarias, mantras, velas, inciensos, esencias, piedras y diversos materiales, los cuales ayudan en activar las fuerzas y energías del universo, para potenciar o cambiar el resultado de alguna situación determinada.
El mundo de los rituales es muy amplio y diverso, cada cultura, religión o corriente filosófica tiene desde tiempos ancestrales su expresión ritualística particular, donde son considerados la invocación de los elementos de la naturaleza; los puntos cardinales; las fases de la luna; la salida o puesta del sol, el uso de hierbas, plantas, flores, frutas; la fuerza de algunos animales; la invocación de diferentes deidades, santos, ángeles, seres de luz, maestros ascendidos; elementos y artículos religiosos; símbolos, oraciones y mantras sagrados; elementos que muchas veces están solo reservados a los iniciados en cualquier tipo de filosofía o religión entre otros.
Con la observación del comportamiento cíclico de los fenómenos naturales, los seres humanos buscan que dichos fenómenos naturales se produzcan para su beneficio, buscar que las energías universales colaboren con las intenciones y los valores del grupo humano. Se puede afirmar que esta situación fue una de las razones que propició el surgimiento a nivel individual y colectivo de ceremonias para convocar a las fuerzas internas de lo manifestado, y buscar que la voluntad creadora, transformadora o destructiva de dichas fuerzas universales, actuaran en beneficio de los individuos y de los colectivos. Así, las ceremonias se convirtieron en la expresión simbólica de los objetivos, las intenciones y los valores de las colectividades.
La recreación actual de los rituales nos ayuda a enfocar en nuestro pensamiento las múltiples vías que toma y tiene la consciencia humana para comprender y conectarse con su propio espíritu, esencia o ser interior, y enlazarse con las fuerzas o energías no visibles en el plano físico, las cuales mueven y ayudan en los procesos de cada ser. El rito permite reconocer la pertenencia a alguna realidad no comprensible que es respetada, a través de él se toma conciencia de las necesidades o deseos que se tienen para enfrentar la experiencia del momento que vive el individuo o la colectividad, esperando participar de la grandeza del universo, potenciando las capacidades propias y del entorno a través de los rituales elegidos.
Los ritos han Resurgido adoptando espacios y formas nuevas, revitalizando las intenciones de siempre. El rito puede considerarse como el momento cumbre de comunicación con nuestro ser interior, guías espirituales, seres de luz y ángeles entre otros. Es la forma de canalizar el poder, la fuerza y la capacidad transformadora que tiene el individuo cuando está con un objetivo y con una única voluntad de ser y hacer. Los sentimientos y voluntades en los rituales son necesarios cuando se pretenda iniciar o llevar a cabo cualquier proyecto, porque nos ayudaran a poner a favor las energías universales, esto hace trascender la experiencia de quien lo realiza.
Nuestros ancestros conseguían con los ritos materializar muchos de sus anhelos, entonces podremos preguntarnos: ¿Qué fórmulas son válidas, para la mujer y el hombre de hoy, qué se debe buscar para revitalizar, renovar y dar sentido a todo lo que emprendemos diariamente sin que ello suponga quedar atrapados por los dogmas?. Simplemente la voluntad, fe, sentir que la presencia de un ser supremo inunda nuestro cuerpo, y está presente en todo lo que percibimos en el mundo físico, que ese ser supremo se proyecta y vitaliza en nuestras obras, trasciende el espacio y el tiempo; esto implica saber, percibir y entender que el ser humano es algo más que la materia manifestada, que esa materia es la forma adoptada por la combinación de infinitos factores en un instante de la eternidad. El ritual vincula las fuerzas internas que nutren cualquier creación y la voluntad de un ser con su entorno.