ENERGIA EMOCIONAL Y SENTIMIENTOS
En estos últimos tiempos hemos sido testigos de muchas situaciones violentas, con un creciente índice de de suicidios en la población juvenil, peleas callejeras, asesinatos, disputas familiares, robos, asaltos, atracos, desencadenamiento del terrorismo, consumo de drogas, secuestros y narco tráfico entre otros.
Vale la pena preguntarnos cuál es la raíz principal de todos estos problemas que desbastan sociedades, grupos familiares y personas. Por qué cada día se incrementan en los seres humanos los síntomas de tensión emocional, ansiedades, inquietudes, irritabilidades, dificultad para conciliar el sueño, crisis de llanto, explosiones de violencia o desesperación, por enumerar algunos.
Al reflexionar y meditar sobre estos tópicos, vienen a mi mente recuerdos de mi niñez y los cuentos de mis padres y abuelos, los cuales me hacen visualizar que básicamente todo radica desde la concepción de un individuo y el amor que cada ser recibe de su grupo familiar.
Todo ser humano al comenzar su existencia en este mundo depende de las relaciones afectivas y parentales que lo rodean, así como el aprendizaje que obtiene de las figuras que lo guiaran en su crianza y educación, igualmente influye el medio ambiente de su entorno y las experiencias vivenciales que sembraran en su corazón y mente el manejo de emociones y valores, los cuales serán sus herramientas para la convivencia con sus semejantes y el arado de su futuro.
Esa carencia de amor, el establecimiento de grupos familiares disfuncionales, medios ambientes violentos, sociedades consumistas e imposición de modelos de conductas desvinculadas con el deber ser, están generando personas llenas de ira, temores, rabias, celos, frustraciones, resentimientos, rencores, intolerancias, falta de motivación al logro, irrespeto, inseguridad, incapacidad para adaptase a los cambios, odios y pare usted de contar; los cuales desencadenan las emociones y ansiedades que desestabilizan la conducta individual y por ende su actuación en el medio donde se desenvuelve.
Podemos mejorar nuestro mundo admitiendo que existen conductas y emociones en nosotros que debemos sanar, y al evidenciar ese cambio dentro de nuestro ser, estaremos en la capacidad de ayudar a nuestros seres queridos y desencadenar una energía positiva que irá creciendo y reproduciéndose para lograr un efecto multiplicador que redundará en beneficio de todos, para ello sugiero reflexionar sobre estos aspectos:
-Admitir que existe un ser supremo, creador del Universo, los cielos, la tierra y de toda corriente de vida que existe.
-Admitir que fuimos creados por Dios a su imagen y semejanza, somos sus hijos, herederos de su amor y bondad.
-Admitir ante Dios, nuestro prójimo y ante nosotros mismos nuestra naturaleza humana y espiritual.
-Admitir que tenemos emociones y sentimientos que debemos sanar.
-Admitir que hemos hecho algún daño y estamos en la obligación de repararlo.
-Realizar un inventario personal y moral de nosotros mismos, y admitir que hemos cometido errores.
-Convencernos de que Dios nos ayudara, y nos devolverá la paz y tranquilidad.
-Estar dispuestos a pedirle a Dios nos elimine y libere de nuestros defectos emocionales y de carácter.
-Estar dispuesto a reparar a quien nos sea posible el daño que hemos causado siempre y cuando no sigamos perjudicando.
-Estar dispuestos a perdonar y ser perdonados, entendiendo este proceso como necesario para sanarnos.
-Comprender que la oración y la meditación son las herramientas que coadyuvaran a mejorar nuestra existencia.
-Asumir que debemos despertar espiritualmente dentro de las leyes universales de Dios y dentro del amor.
Con un profundo y humilde respeto segura estoy que cuando admitimos nuestras faltas para con nuestro prójimo estamos dando pasos agigantados para alcanzar la sanación anhelada, el amor cura todos los desajustes emocionales, el amor todo lo puede… Con Dios todo sin Dios nada…