LE PEDI A DIOS UN CHEQUEO MEDICO…
Leyendo las noticias de mi querido país Venezuela y las internacionales, es impresionante observar las innumerables situaciones que suceden de forma negativas como positivas, las cuales me llevan a preguntarme: Hacia dónde va la humanidad; cuál es el futuro que le espera a nuestros hijos y a todas las siguientes generaciones; se erradicarán las guerras, las violencias familiares y callejeras; se descubrirán las curas para el cáncer y el sida; los pueblos se unirán por la paz mundial; se eliminarán las industrias del secuestro y el narco tráfico; por qué hay tanto irrespeto a la dignidad humana; culminaran las aberraciones sexuales y el consumo desmedido e inescrupuloso de drogas; hasta cuando la crítica, la infamia y juzgar al prójimo será el centro de conversaciones en muchas reuniones.
Luego de tantas interrogantes, conjeturas y conclusiones, llego a comprender que los principales problemas en las sociedades de estos tiempos es el haberse alejado de Dios y la familia; olvidar que el amor existe; dejar a un lado el respeto a la vida y a nuestros semejantes; maltratar a nuestro planeta; olvidarnos de nuestros ancestros; abandonar los valores éticos y morales; confundir libertad con libertinaje.
Inmersa en una profunda meditación, entendí que el planeta y la humanidad están enfermos, por lo tanto le pedí a Dios que hiciera un diagnóstico y nos proporcionara la receta ideal para sanar nuestro mundo, dicho diagnóstico fue:
Cuando Dios le tomó la presión a los seres humanos, se percató que estaban bajos de ternura; midió la temperatura y el termómetro registró 40º de ansiedad; hizo un electrocardiograma y el diagnóstico fue que necesitaban varios by pass de amor porque todas las arterias estaban bloqueadas de soledad y abandono, y por ende no abastecían a los corazones vacíos.
Dios fue al área de ortopedia porque se percató que sus hijos no podían caminar al lado de sus hermanos, y tampoco podían darse abrazos fraternales porque se fracturaron al tropezar con la envidia y la intolerancia. También encontró miopía, ya que no podían ver más allá de las cosas negativas de sus prójimos.
Igualmente se percató de sordera y mi Padre-Madre Universal diagnosticó que todos los seres humanos de este mundo han dejado de escuchar su voz y palabra cada día.
Hoy Dios nos ha dado una consulta gratuita y gracias a su gran misericordia, debemos prometernos que para curarnos, solamente tomaremos los medicamentos naturales que siempre ha recetado a través de su verdad:
Todos los días al despertarnos, beber un vaso de agradecimiento. Al llegar a nuestros sitios de trabajo, tomar una cucharada de paz. A cada hora, ingerir un comprimido de paciencia y una copa de sensibilidad humana. Al llegar a casa, inyectarnos una dosis de amor. Todos los días untarnos crema de tolerancia, humildad, honestidad y respeto. Y antes de acostarnos a descansar, tomar dos cápsulas de conciencia tranquila.
El propósito de Dios para todos sus hijos es totalmente perfecto. Solo desea que cada uno de nosotros viva en la verdad de su palábra. Esa verdad es aceptar que Dios existe, solo que cada cultura, raza, religión o credo lo llaman de forma distinta, pero en el fondo es un solo Dios, creador del universo, del cielo y la tierra.
Por eso y muchas razones más, es perentorio dejar que en nuestras almas prevalezca su receta y cada día de nuestra existencia siempre este presente el agradecimiento, la paz, la paciencia, la sensibilidad humana, el amor, la tolerancia, la humildad, la honestidad, el respeto a nosotros mismos y a nuestro prójimo, para que podamos vivir con la conciencia tranquila y así reencontrarnos con nuestro Creador, cambiar el mundo para mejor y por ende, cuando cambiemos, nuestro mundo sanará y tendremos un futuro hermoso para nosotros y las futuras generaciones.